Las exportaciones mexicanas atraviesan uno de sus mejores momentos. La Cepal proyecta que crecerán 26 % en 2026, seis puntos por encima del promedio regional, lo que posiciona a México como la segunda economía con mayor avance exportador de América Latina y el Caribe
A diferencia de otros países, donde el crecimiento responde principalmente al alza de precios de materias primas, el impulso mexicano proviene sobre todo del mayor volumen de manufacturas, integradas a las cadenas productivas de América del Norte.
Los datos del Inegi respaldan esta tendencia: en agosto de 2026, las exportaciones manufactureras crecieron 42.6 % anual y las de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos aumentaron 122.3 %. El FMI, por su parte, destaca que México se ha beneficiado de la fuerte demanda estadounidense de productos electrónicos y equipo de cómputo, ligada a la expansión de la infraestructura digital y de la inteligencia artificial.
Para Julián Fernández Fernández, empresario español nacionalizado mexicano, estas cifras reflejan la solidez de la plataforma productiva del país y la confianza de los mercados en su capacidad exportadora.
«México está demostrando que es un socio confiable y competitivo. Los resultados de este año confirman que el rumbo económico y la integración con Norteamérica están generando oportunidades para la industria, el empleo y la inversión», afirma.
El contexto comercial también ofrece certidumbre. De acuerdo con el FMI, cerca de 77 % de las importaciones estadounidenses procedentes de México está exento de aranceles al amparo del T-MEC, y la revisión del tratado se perfila como una oportunidad para fortalecer la integración regional, la política industrial y las cadenas de suministro. Además, la Cepal subraya que México concentra más de 40 % de las exportaciones manufactureras de la región.
Fernández Fernández considera que este momento favorece la llegada de nuevas inversiones. «Las empresas que buscan instalar o ampliar operaciones valoran la cercanía con Estados Unidos, la experiencia manufacturera y una creciente infraestructura. A ello se suma un factor clave: la energía. Contar con suministro confiable y competitivo, con participación de las energías renovables, será un diferenciador para atraer proyectos de manufactura avanzada y centros de datos», señala.
Con ese panorama, el empresario considera que México está bien posicionado para dar el siguiente paso: aumentar la integración de proveedores nacionales y generar más valor agregado en cada exportación. «Hay buenas cifras, buen momento y condiciones para construir sobre ellas. La coordinación entre gobierno y sector privado será clave para que esta oportunidad se traduzca en desarrollo de largo plazo», concluye.
Julián Fernández Fernández: desarrollo profesional en dirección, administración y control de empresas del sector privado. Empresario en los sectores de energías renovables, comercio internacional, sector turismo, aeronáutico. Inversionista en proyectos de innovación empresarial y consultoría.
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