Cuestionan el trabajo de Citizenlab, el laboratorio canadiense del Catalangate

Académicos de prestigio critican la metodología de la investigación y sus vinculaciones con grandes tecnológicas

La investigación del Catalangate realizada por Citizenlab, el laboratorio de la Universidad de Toronto, sobre el presunto espionaje al independentismo con Pegasus ha suscitado las críticas de académicos de reconocido prestigio, así como de los liberales europeos, por la metodología empleada y porque condicionar el estudio académico a las demandas de empresas como Apple podría tener implicaciones éticas, según publica el portal The Objective.

En noviembre de 2021, Apple informó de la aprobación de 10 millones de dólares en financiación a organizaciones que ejecutan investigaciones y defensa de la vigilancia cibernética como Citizenlab. Y no es un hecho aislado, puesto que WhatsApp también se ha valido de estudios de Citizenlab para llevar a juicio a la empresa israelí NSO Group, propietaria de Pegasus; una combinación que ha despertado recelos sobre el posible conflicto de intereses del laboratorio.

El director del centro de investigación, Ronald Deibert, afirmó tras las preguntas formuladas por el eurogrupo Renueva Europa que «Citizenlab nunca había recibido pagos o donaciones de Apple, Whatsapp o Facebook». En los entornos académicos anglosajones es común la colaboración de empresas privadas, pero hay que reflejarlo siempre en los informes y artículos.

Conflicto de intereses

A su vez, la responsable de la Junta de Investigación Ética de la Universidad de Toronto, Margaret Kathleen Pichora-Fuller, ha afirmado que «el protocolo que cubre el estudio descrito fue revisado y aprobado por la Junta de Ética en Investigación de Ciencias Sociales, Humanidades y Educación de la Universidad de Toronto», una respuesta «insatisfactoria», según The Objective, teniendo en cuenta que el laboratorio es un referente internacional de la transparencia y exige rendición de cuentas a los gobiernos.

Así mismo, algunos expertos han cuestionado el trabajo de Citizenlab. Es el caso del profesor de la UNED y la London School of Economics José Javier Olivas-Osuna, especialista en populismo, secesionismo y Brexit, que denunció a través de las redes sociales que «el enfoque de investigación social impulsado por juicios» puede contradecir «el ethos» de la Universidad de Toronto.

El hecho de que Citizenlab tenga fijación con NSO Group también llamó la atención del informático Jonathan Scott. En su perfil de Twitter denunció que no había tenido interés alguno en investigar a iFlytek, la «empresa sancionada» de spyware. Se trata de una compañía china que financia a muchas universidades canadienses, entre ellas la Universidad de Toronto, según este informático.

 

 

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Author: viajes24horas

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