25 junio, 2018

10 cosas que disfrutar en la ruta del vino Cigales

Hay mucho más que bodegas, vinos y catas, que vale la pena conocer. Más de 1.200 bodegas subterráneas reflejan la cultura del vino que existe en cada localidad de la ruta del vino Cigales (www.rutadelvinocigales.com). Pero no es solo vino lo que hay en esta región, su patrimonio está bien representado por castillos, iglesias y monasterios, su historia por la variedad de museos existentes y por las actividades culturales que se desarrollan en la zona, pero además hay paisajes, deporte, planes familiares y gastronomía. Además, su estratégica posición en el centro de Castilla y León, hacen de esta ruta, en la que participan nueve municipios, un gran destino para hacer también enoturismo.

Visitar casillos, iglesias y monasterios
La Ruta del vino Cigales ha estado siempre muy vinculada a la historia y su patrimonio cultural. El clero, la nobleza y la monarquía han sido grandes amantes del vino y llenaron esta región de impresionantes castillos como el de Fuensaldaña o Trigueros del Valle, ambos del siglo XV. También los monjes vinieron a estas tierras en busca de tranquilidad y silencio. El mejor ejemplo de su paso es el Monasterio de Santa María de Palazuelos, de estilo cisterciense del primer tercio del siglo XIII, que llegó a ser la cabeza del Císter en Castilla, a día de hoy, además de visitarse, también se puede disfrutar de conciertos de todo tipo de música en él. En la actualidad la orden cisterciense todavía tiene actividad monacal en otro monasterio de la región, el de San Isidro de Dueñas, de origen benedictino del siglo XI. Tampoco podemos olvidarnos de la espectacular Iglesia de Santiago en Cigales, denominada popularmente como “la Catedral del Vino” debido a sus dimensiones catedralicias (sus dos torres miden 50 metros), y al vino como elemento que aportó dinero para su construcción.

Disfrutar una naturaleza única y dar protagonismo al agua en tierra de vinos
El paisaje de campos y viñedos de la Ruta del vino Cigales cambia constantemente, tanto en color como en sensaciones. El visitante dispone de una oferta muy variada de actividades que complementen su estancia en la Ruta. Pasear por los viñedos, los cortados de Cabezón o las Riberas del Pisuerga constituyen una experiencia inolvidable. Pero sin duda, en el Canal de Castilla los amantes del deporte y la naturaleza tienen su lugar.

Mitad patrimonio, mitad paisaje, el Canal de Castilla es una ambiciosa obra de ingeniería, iniciada a mediados del siglo XVIII y concluida un siglo después, fruto de la imaginación y el empeño de un puñado de ilustrados que pretendían dar salida al mar a los cereales de los campos de Castilla. Hoy en día, su uso para el regadío se complementa con el interés de visitantes y excursionistas por su oferta cultural, deportiva y de naturaleza. La ruta que recorre el Canal de Castilla es uno de los destinos turísticos de naturaleza que mayor auge está adquiriendo en los últimos tiempos. Es una ruta con trayectos prácticamente llanos, muy indicada para disfrutarla en familia. En total, alcanzan 207 kilómetros de longitud. Para recorrerlos se utilizan los antiguos caminos de sirga del Canal, que servían para que los animales de carga pudieran tirar con sogas de las barcazas que transportaban los cereales.

A pie, en bicicleta, a caballo o incluso en piragua para los más atrevidos… cualquiera de estos medios son recomendables para deleitarse de estos parajes y cultivar el arte de la fotografía. Hay varias empresas que organizan rutas a medida por el canal para parejas, amigos e incluso familias enteras, itinerante.es pone a disposición de los turistas sus guías y bicicletas, mientras que el Centro Ecuestre la Hijosa (www.lahijosa.es) hace lo propio con sus caballos para que todos disfruten de una experiencia única. Además, junto al Canal, los más pequeños tienen la oportunidad de disfrutar de los animales de una auténtica granja escuela en La Era del Rey.

Explorar sus singulares museos
No se trata de descubrir obras de arte escondidas, aunque también, se trata, sobre todo, de visitar algunos museos originales que ayudan a descubrir la cultura de esta ruta. Ahí está, por ejemplo, el Museo del Vino de Mucientes, situado en una bodega tradicional del siglo XVI que establece un espacio didáctico y turístico, con el fin de que los visitantes conozcan al detalle los diferentes procesos de elaboración del vino, su evolución histórica, elementos y fases de construcción, sus herramientas y elaboración tradicional, gastronomía típica, mitos… Otro ejemplo de museo singular es el denominado “Museo del Cántaro”, obra de Gabriel Calvo y Margarita Martínez, apasionados de la alfarería tradicional española, que han cedido su valiosa colección monográfica de cántaros, única en España. El museo toma como referente el cántaro de agua para adentrarse después en las técnicas, la historia, los aspectos románticos y los antropológicos de la alfarería. Se pretende mostrar y revalorizar el significado y la importancia cultural que ha tenido la alfarería y los alfareros en la historia de nuestros pueblos y que, por otra parte, necesita conservar su memoria ya que este arte ancestral está desapareciendo.

Conocer el mundo del queso artesano
Los buenos productos son base esencial de la Ruta del vino Cigales. Y entre ellos está el queso, el auténtico, el natural, el artesano. Como el que elaboran desde hace 13 años en Quesería Artesanal de Mucientes (www.queseriademucientes.com) de las manos de Alfredo González e Isabel Edesa. Él se ocupa del ganado y de su alimentación, ya que de ello depende la calidad del producto final, También se ocupa de venderlo. Isabel se encarga de la fábrica, ahí es donde transforma la leche de oveja en queso, yogures o cuajadas. El secreto: una materia prima única, en condiciones inmejorables, un cuidado proceso de elaboración y sobretodo, que lo que les importa es la calidad, no la cantidad. Merece la pena probar sus quesos de oveja semicurados, curados y en aceite, sus cuajadas, pero lo que seguro que no hay que perderse son sus yogures con frutas, los hay con arándanos, con limón, con mandarinas, con naranja y kiwi e incluso con melocotón y frambuesa.

Ser apicultor por un día
El mundo de las abejas es uno de los menos conocidos y más apasionantes, ¿sabías que las colmenas están formadas por entre 15.000 y 80.000 abejas?, ¿que las abejas obreras tan solo viven unos 45 días en épocas de fuerte floración, mientras que las reinas pueden vivir hasta seis años?, ¿que todos los huevos son iguales y que una abeja sea obrera, zángano o reina solo depende de la cantidad de días que se alimente con jalea real? o ¿que para reunir un kilo de miel hacen falta 2.540 abejas volando 156 kilómetros cada una para que cada abeja recolecte néctar en 3.900 flores? Aprender todo eso y mucho más convirtiéndose uno mismo en apicultor por un día con el equipo de protección adecuado y en un entorno natural y agradable, es lo que propone Miel Montes de Valvení (www.mielmontesdevalveni.com). Naturalmente la visita incluye catas de diferentes mieles en un ambiente distendido en el que aprender cómo degustar, comparar y evaluar mieles de mil flores, bosque o lavanda, al mismo tiempo que se conocen las peculiaridades de un año en la vida de las abejas y el apicultor, por cierto, su miel de lavanda ha sido elegida mejor miel de España y Portugal en 2015 y 2016. ¡Prohibido perdérsela!

Beber un chocolate caliente… o frío
Los orígenes de Chocolates Trapa se remontan a diciembre de 1891, cuando un grupo de monjes se instala en el Monasterio Trapense de Palencia e inauguran la primera fábrica de chocolate. Desde entonces hasta día de hoy Trapa ha ido evolucionando e innovando para dar a cada público el chocolate que más le guste. Hoy en día en la tienda de la fábrica de los chocolates Trapa de Dueñas (www.trapa.com), además de poder comprar sus tabletas, bombones o sus famosos cortaditos, con dos finas y deliciosas capas de praliné y chocolate, acompañados con agradables trocitos de avellana también se puede beber un chocolate a diferente temperatura según la época del año, el caliente cuando hace frío lo conocemos todos, pero el frío cuando hace calor es todo un descubrimiento.

Descubrir las bodegas subterráneas
Todos los municipios de la Ruta tienen sus barrios de bodegas, donde históricamente se ha elaborado vino. Las bodegas tradicionales son subterráneas y sus fachadas generalmente son de piedra. Cuentan con elementos característicos en el exterior como la zarcera, por donde se arrojaba la uva al interior para elaborar el vino; el respiradero, por donde salía el tufo, o el poyo, que era el lugar donde el propietario se sentaba y hablaba con otros vecinos mientras almorzaban. En el interior de la bodega se encontraba la prensa, las sisas, la viga de husillo, la pila y los depósitos para almacenar el vino, generalmente de barro, piedra con cemento, y/o grandes cubas de madera. Diversas bodegas que producen y comercializan vino en la actualidad, poseen como complemento las bodegas tradicionales, bien para conservar vino o como elemento de enoturismo. Donde mejor se puede conocer lo que es una bodega tradicional en las visitas que organiza la Oficina de Turismo de Cigales. Como anécdota de la visita no hay que olvidar preguntar de donde viene el dicho “joder la marrana”. También se puede comer en ellas, ya que algunas de estas bodegas cueva se han trasformado en buenos restaurantes como el Bodegón el Ciervo (www.bodegonelciervo.com) en Cabezón de Pisuerga o la bodega La Cueva (www.bodegalacueva.com) en Mucientes.

Dormir como un rey
No se sabe con certeza si en la Posada Real Concejo Hospedería (www.concejohospederia.com) durmió alguna vez un rey, pero este lugar que antes fue castillo y palacio y cuyos orígenes se remontan al siglo X bien podría haberlo acogido. En todo caso, el viajero de hoy se siente como tal, en un ambiente acogedor con un edificio de gran valor histórico y monumental que conserva los suelos y paredes originales. En sus habitaciones, las tradicionales vigas de madera, las paredes de piedra y el mobiliario recuperado, conviven con su moderna decoración y las comodidades más actuales. Concejo Hospedería cuenta con 10 habitaciones totalmente equipadas con mobiliario de época y 4 suites con jacuzzi, salones de lectura y descanso y diferentes patios y terrazas, un entorno cuidado, exclusivo y diferente para disfrutar de una gastronomía de primera línea en su restaurante El Sueño del General, que sirve cocina castellana con toques creativos, no hay que perderse el plato “vino en tres texturas”, una manera de convertir el vino en postre. Una gran bodega con caldos de elaboración propia completa el alojamiento ideal. En Concejo se trabaja con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. Toda la energía eléctrica que se consume proviene de un huerto solar situado a unos cientos de metros del hotel. Las zonas comunes se iluminan mediante sensores de movimiento y con un ordenador se optimizan los consumos de luz y climatización. Forma parte de la marca de excelencia Posadas Reales de Castilla y León y en 2016 fue elegido mejor alojamiento enoturístico entre todas las rutas del vino que forman parte de ACEVIN.

Saborear la cocina de la tierra
En la Ruta del Vino Cigales la gastronomía ocupa un lugar fundamental, tanto por la calidad de los productos que se cocinan, como los cocineros que elaboran los platos y los distintos tipos de restaurantes donde se pueden degustar sus manjares, bañados con los ricos vinos de la DO Cigales. Destacan como especialidades gastronómicas el lechazo asado en horno de leña, las chuletillas a la brasa, la sopa castellana, el estofado de lenteja pardina, las salchichas al vino y los productos de la matanza. También hay que resaltar el excelente pan y los postres, como el arroz con leche y los quesos de oveja con miel del Cerrato. Productos amparados por las marcas de calidad Tierra de Sabor o IGP Lechazo de Castilla y León. Cocina innovadora junto con la tradicional que se puede disfrutar en restaurantes como La Dama de la Motilla (www.ladamadelamotilla.es) en Fuensaldaña o la Parrilla del Escudero y La Casa de la Pradera y el Camino Real en Dueñas o el Mesón Cigales; sin olvidarse de los pinchos y raciones de los muchos bares y mesones especializados como el Gastrobar Clandestino, Las Barricas, El Moral, Zocha o el bar A tu Vera en Cigales.

Y, naturalmente deleitarse con sus vinos
No faltarán momentos ni lugares para disfrutar con los vinos de Cigales. Más de 1.200 bodegas subterráneas reflejan la cultura del vino que existe en cada localidad de la ruta. La Denominación de Origen (D.O.) Cigales dispone de unos vinos rosados y tintos de calidad, premiados en numerosos certámenes tanto nacionales como internacionales. Predomina la variedad del tempranillo de viñedos viejos plantados sobre unos suelos muy característicos de cantos rodados. Se están trabajando las nuevas variedades sauvignon blanc, cabernet sauvignon, merlot y syrah que complementan a las principales: tempranillo, garnacha, albillo y verdejo. Los rosados de Cigales son caldos más modernos, aromáticos y apetecibles. Desde 2011 en la zona también se elaboran blancos, espumosos y dulces. Cada bodega de la ruta merece ser explorada, unas más grandes, otras más modestas pero en todas nunca faltará un vino para catar. Las bodegas Concejo, Remigio de Salas Jalón, Valdelosfrailes, Lezcano – Lacalle, Alfredo Santamaría, Frutos Villar, Finca Museum, Hijos de Félix Salas, Hiriart, César Príncipe, La Legua, Sinforiano Vaquero, Salvueros y la Cooperativa de Cigales. Amparados bajo el Consejo Regulador D.O. Cigales abren sus puertas para que los amantes del buen vino prueben sus caldos. Más información sobre horarios de apertura y para concertar visitas en la web www.rutadelvinocigales.com.

Enrique Sancho Cespedosa

Más información:
Asociación Ruta del Vino Cigales
Tlf.: 652484022
info@rutadelvinocigales.com
www.rutadelvinocigales.com

 

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